dijous, 27 d’agost de 2009

«Txapeo» de presos políticos en la cárcel de Topas

Pako Rey. Padre de preso político vasco en Topas

Sr. Rubalcaba, soy el padre de un preso político vasco en régimen de aislamiento en Topas (Salamanca). Recuerdo una frase suya de no hace mucho tiempo, «no saben hasta dónde somos capaces de llegar», y es cierto, y me preocupa. Creo incluso que algún día en alguna visita que haga a mi hijo, cuando la puerta de rejas que comunica el interior de la cárcel con los locutorios se abra, veré aparecer a mi hijo con grilletes atando sus tobillos y con los ojos vendados (al más puro estilo Guantánamo), o incluso arrastrando una gran bola de acero como en tiempos remotos.
No se puede dar cada día media vuelta de tuerca más, puesto que llega el día en que la rosca se pasa. Muchos presos de Guantánamo tienen más horas de patio (si se le puede llamar patio a la extensión que disfrutan los presos de aislamiento: 20 x 10 metros) diarias que las que usted y su Gobierno aplican a algunos presos políticos indefinidamente, a los cuales les impone el régimen de aislamiento indefinido.
Sr. Rubalcaba, usted no puede hablar de derechos humanos y mantener durante años y años a un preso 20 de las 24 horas de las que consta el día encerrado en su celda, sin derecho a acudir a desayunar al comedor colectivo, comiendo y cenando también en la celda, con tan solo dos horas por la mañana y dos horas por la tarde de «patio».
No es necesario que cada vez que una cárcel cambie de director éste tenga que hacerse notar con nuevas medidas a su antojo, como está sucediendo en Topas. Nadie pone en duda la valía y las cualidades de usted, señor director de Topas. Si el Sr. Rubalcaba ha pensado en usted, seguro que tiene sobrados motivos para no poner en duda sus cualidades. Por eso, Sr. director, creemos que no es necesario que a su llegada rebaje el número de paquetes a los que tenía derecho mi hijo, para recibir ropa, libros y muy poquito más, de dos mensuales a uno; que limite el número de cartas que él quiera escribir (antes no tenía límite, a su llegada impuso dos como máximo a la semana).
Tampoco es necesario que separe al colectivo político vasco en aislamiento e intente poner a uno en cada galería con el fin de que únicamente pueda comunicarse con presos sociales, no pueda hablar euskera, no tenga noticias del exterior más que mediante las llamadas telefónicas.
Sr. director de Topas, cuando usted llegó mi hijo tenía seis horas de patio y usted las rebajó a cuatro. Fue una entrada triunfal.
Tampoco hace falta que sistemáticamente en las llamadas de cárcel a cárcel entre presos con parentescos (parejas, hermanos, matrimonios) intente y, lo que es peor, consiga arañar uno o dos minutos de los cinco de que disponen mediante sucias artimañas. Ni que no se les permita hacer cursos o estudios, manualidades, usar el gimnasio, que no puedan tener en la celda utensilios de higiene, que nos rechacen en el paquete mensual cosas tan necesarias como una rodillera para un lesión, una manta eléctrica para el dolor de espalda, etc.
Tampoco es necesario que además de tener restringidas las llamadas (ocho a la semana, incluidas su pareja y familia), sólo pueda llamar a diez amigos (anteriormente bien identificados con factura telefónica y demás) y que cuando llama a uno de ellos, y si coincide que está al lado de otro amigo, si habla el que no está admitido se le castigue y se le quiten las llamadas a esa persona durante seis meses.
No es de recibo, Sr. director de Topas y Sr. Rubalcaba, que lo que se ha ido construyendo ladrillo a ladrillo durante años con sudor y sangre, vengan ustedes y en cuatro días intenten destruirlo.
Eso ni ustedes ni nadie lo va a conseguir, y por ese motivo los presos políticos vascos de la cárcel de Topas han comenzado el lunes 10 de agosto un txapeo indefinido en sus celdas exigiendo la salida inmediata del régimen de aislamiento, así como la devolución y el respeto de todos sus derechos adquiridos.
Desde el exterior, el colectivo de familiares informará detalladamente de las acciones a realizar próximamente.
Estamos seguros de que, si es necesario, todo el Colectivo de Presos Políticos Vascos, así como colectivos de la calle, se unirán en demanda de una solución y por el respeto de los derechos de todos los presos políticos vascos encarcelados tanto en territorio español como francés.
Sr. Rubalcaba, Sr. Director de Topas, en la represión no está la solución.